Asterión y Teseo

lunes, 23 de enero de 2012 8 comentarios
El año pasado una muy buena profesora nos dio unos cuentos para leer. Teníamos que elegir uno y comentarlo. En seguida me decanté por el de Borges. Desde pequeña le he tenido cariño, desde aquel anuncio de Mapfre en el que aparecía su poema Instantes (que total que dicen que no es suya, que es de Don Herold o Nadine Stair).

El cuento en cuestión era La casa de Asterión. Cuando aún no me había puesto a leerlo, escuchaba los comentarios de mis compañeros diciendo que no se entendía nada, que era un rollo, pero yo tenía fé en Jorge Luis y sabía que me gustaría. La profesora nos comentó que lo importante eran las dos últimas líneas, que ahí estaba el quiz de toda la cuestión.


Y me metí de lleno en la lectura:

"Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre puede trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.





Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces a cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No solo he imaginado esos juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en casa nueve hombres para que yo los libere te todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quienes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?




El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna?-dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió."


Con la primera lectura apenas entendí algo, con la segunda cogí el hilo un poco.

Siguiendo en consejo de mi profesora busqué Ariadna+Teseo+minotauro en el Google (lo siento mucho pero no estoy muy puesta en la mitología Griega). Así me enteré sobre la historia del valiente Teseo enamorado de Ariadna que entró en el laberinto para matar al malvado minotauro, hermanastro de Ariadna, que tenía atemorizado a todo Creta. Y así me enteré también de que Asterión no era más que el pobre minotauro y que Borges nos contaba la otra versión de la misma historia.

Desde entonces no sé cuantas veces habré leído el cuento. De hecho me encantaría poder recitarlo. En serio, sabérmelo de memoria. Un día de estos me voy a poner a ello.

Y ahora llega Lorenzo Villoresi y nos hace su propia versión de Teseo.





Según él Theseus es "una fragancia fresca, radiante y soleada, que evoca antiguas aventuras por extraños países y mares, en búsqueda de tierras mitológicas y desconocidos, poderosos y formidables animales".

Una fragancia elegante, noble, atemporal, profunda, seductora y aterciopelada, llena de raras, intensas y preciosas esencias, que han existido desde tiempos inmemoriables y ahora se redescubren otra vez. Cítricos, notas verdes, pimienta, salvia, nuez moscada, notas florales, iris, vetiver, patchouli, almizcle, ámbar, haba tonka, oud y cuero. Una bomba olfativa que intenta estar a la altura del mito.

Aún no lo he probado, pero no tengáis duda que a la mínima oportunidad lo haré porque lo estoy deseando. Si todo va bien, dentro de una semana en Madrid lo podré hacer. Cogeré el frasco, cerraré los ojos y me imaginaré aquella Creta, aquellos pesebres, abrevaderos y aljibes por los que corría el pobre Asterión.



Besos!!

8 comentarios:

  • Frank dijo...

    ¡Hola!

    Siempre he sido admirador de Borges y amo su pluma. Siempre me ha gustado la mitología y Teseo es uno de mis héroes predilectos. Siempre me han gustado los perfumes y Lorenzo Villoresi no me agrada nada. Pero... habrá que dar una oportunidad. ¿Verdad?

    Magnífica. Que digo. Soberbia entrada. Vas por buen camino.

    Besos

    Frank
    alalavandepourhomme.blogspot.com

  • lacmé dijo...

    Me gusta la mitología clásica y tengo nociones de ella por mi trabajo. Pero Borges no me gusta nada. A mucha gente le parecerá un sacrilegio, pero las veces que lo he leído, he tenido la sensación de que se pone muy por encima del lector, con una superioridad que me desagrada bastante, odio que me tomen por imbécil. En este cuento esto no es tan perceptible, pero es un autor que tengo muy atragantado. Y Teseo no se portó demasiado bien con Ariadna, no sé...este perfume no ha empezado con buen pie conmigo.
    Seguro que lo pruebo con un montón de prejuicios

  • Club de Estilo dijo...

    Hola! antes que nada, me emociono tu nota...te ruego que si no lo has leido, leas de Borges "las ruinas circulares", tan hermoso que te deja la piel de gallina...Besos desde Buenos Aires.
    Lila

  • Natasha A. dijo...

    No conozco nada de Borges y poquito de mitologia, pero siempre esta bien leer y aprender, mas vale tarde que nunca :) buen post como siempre!

    por cierto te dejo un link con una nueva app para el mvl q han sacado, super chula!

    http://flavorforyoureyes.blogspot.com/2012/01/perfect-app-idibbit.html

  • Anónimo dijo...

    Aupa!

    Jo! ipuina ta esplikazioakin "tranzean" negola, ordun juxxxtu, beste lurrin bati buruz idazten dezu, jajaj...Oso sartuta neon esaten ai zinan guztian ta ala, momentu hoberenean lurrinarena. Bakarra zea, jaja...

    Muxu,

    Irune

    (bihar idatziko, ok?)

  • Lynn dijo...

    Me ha encantado este post, y reconozco que no he leído nunca a Borges, gracias a ti igual me animo.

    Bss.
    http://melancora.blogspot.com

  • Sarai dijo...

    Hola wapa!!!!

    La verdad que no me estaba enterando de nada pero con la explicación lo he pillado mejor!! jeje

    Que penita me da Asterión...

    Un besote!!!!

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