Del egoísmo a la generosidad

lunes, 13 de febrero de 2012 20 comentarios
Y vuelta al egoísmo.


Siempre he defendido que el perfumarse debería ser un acto totalmente egoísta. Perfumarnos para nosotros mismos, para poder disfrutar de nuestro propio olor, olvidándonos del resto de las personas. El gustarles a ellas debería ser secundario, un efecto, no la causa.

Intento aplicar esta teoría cada vez que me perfumo y compro perfume. Perfumarme con la fragancia que más me apetece a mí, en ese momento y ese día sin tener en cuenta con quien voy a estar y qué efecto quiero surtir. Aunque reconozco que a veces se me hace difícil. Muchas veces sé el gusto de la gente que me rodea e intento complacerlos un poco. Solo un poco, que aquí la que importa soy yo.

Hace unas semanas tuve un dilema con uno de los habitantes de mi tocador. Como en verano lo guardé y no lo tenía a la vista, cuando cambié de casa en otoño se me olvidó mudar a Tam Dao de Diptyque. Pero lo encontré hará cosa de un mes cuando estaba buscando alguna otra cosa. Me emocioné. No entendía cómo no me había acordado antes de él. Me lo llevé a casa y me perfumé con él.




Mientras estaba tranquilamente leyendo, lo olía en mí. Me encantaba. Me relajaba. Pero de repente, me di cuenta de que no iba del todo conmigo. Me puse a pensar cuales serían las ocasiones en las que me pondría y las únicas que se me ocurrían eran aquellas en las que estaría en casa leyendo. Realmente me parece genial tener un perfume para esos momentos, pero me acordé de mi amiga I (aquí os las presente, puede que el post más especial que he hecho nunca). Sabía que a I le encantaba Tam Dao y yo tenía un frasco casi lleno.

Mi yo egoísta me decía que me quedara con él, que era mi olor y que lo disfrutaría casi más que cualquier otro en las tardes caseras y relajadas. Pero mi otra parte ya se estaba imaginando la cara de I cuando le diera el regalo, la ilusión que le haría y lo mucho que le gustaría. Con la política de no copiarnos los perfumes entre nosotras que tenemos, sabía que no se atrevería a comprar Tam Dao y regalárselo era la mejor manera de darle vía libre para disfrutar de él.

Y lo hice, se lo regalé y le encantó. No se lo esperaba, me repitió un par de veces a ver si estaba segura y le dije que sí, porque en el fondo sí que lo estaba.

Este fin de semana lo he pasado en su casa y he olido más que nunca Tam Dao en ella. Le queda realmente genial y lo luce mucho mejor que yo. Además, lo mejor de todo es que lo disfruto enormemente yo también, cada vez que la tengo al rededor, me encanta sentir esa calidez inconfundible del sándalo.

Por lo que después de un momento de generosidad con mis olores, he vuelto al egoísmo puro. No me castiguéis por ello por favor.


Besos!!

20 comentarios:

  • Anónimo dijo...

    Aupa!

    Ze polita!! Azkenean holako gestoekin askoz ere gustorago gelditzen gera gurekin hasiera baten gurea den zerbait ematea kostatzen bazaigu ere. Ze pozik egongo dan I :)) Eta orain zu ere askoz gehio!!! Muxu!

    Ondo izan,

    irune

  • Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

    Hola Maia

    Entiendo lo que comentas al llamarlo egoismo, pero no creo que lo sea. De hecho, has sido capaz de desprenderte de ése aroma tan especial que tanto te gusta.

    Querer sentirse bien, rodeada de un aroma casi propio es más que un complemento, es vida, es sentirse completa.

    Voy a buscar el perfume que comentas, porque me encanta el olor a sándalo.

    Besotes.

  • Palmer girl dijo...

    me encanta esta entrada... yo creo que soy egoísta porque el otro día me apetecía ponerme Bluebell antes de acostarme y mi marido dijo que lo olió desde que me lo estaba poniendo en el tocador... y que olía a tierra! jajaja no es la primera vez que me dice que no le gusta algún perfume mío pero dios! decir que huele a tierra?? a mí me huele a primavera totalmente y ya puede protestar porque no voy a dejar de ponérmelo ;)

    seguro que tu amiga lo disfrutará tanto como tú :P saludos!

  • Frank dijo...

    C'est Magnifique!

    Me encanta lo que acabas de hacer, Maia. De verdad. Yo también soy muy egoísta con mis perfumes, y mis libros, discos, películas,... Vamos, que soy un egoísta redomado. Pero dar algo tuyo a alguien que sabes lo va a disfrutar más que tú mismo es la mejor inversión que se puede hacer. Lo acaban disfrutando dos por el precio de uno. ¿Verdad?

    Por cierto, me encanta tu elección, pero tampoco es para mi.

    Un beso

    Frank
    alalavandepourhomme.blogspot.com

  • lacmé dijo...

    Uf, parece que has contado algo que me pasa a mi. Me perfumo exactamente con esa política, los demás me dan igual. No comparto perfumes, pero si tengo un perfume que no uso lo regalo a amigas del alma o incluso mi madre en alguna ocasión, no me arrepiento nada de que ellas las disfruten. Total, acumular sin disfrutar no tiene sentido. Aunque a veces...
    Bicos

  • Cristina dijo...

    Si
    ¡Eres muy egoísta!
    Tienes que tener mas a menudo estos detalles de generosidad
    Por cierto ¿No tendrás un frascajo de Love de Chloé?
    Porque en realidad no es tu olor ........
    Muac guapa

  • Patricia Natasha A. dijo...

    Yo estoy contigo, perfumarnos para nosotros, pero esq si nosotros somos lo q mas tenemos que querer: quererse a uno mismo! al final es lo de siempre, ¿para quien nos arreglamos...? para nosotros o para el mundo? muy buen post!

    Por cierto, esta noche sorteo en el blog cositas muy dulces por San Valentin (Chocolates de Mendaro), por si te apetece apuntarte te dejo el link:

    http://www.flavorforyoureyes.blogspot.com/2012/02/super-sweet-saint-valentines-giveaway.html

  • Maia dijo...

    Jaja! Es que imagínate que el perfume que tu marido quisiera que te pusieras a ti no te gusta... qué horror! Jaja. Pues nosotras seguiremos perfumándonos como queramos.

    Un beso!

  • Maia dijo...

    Gracias Frank!

    La verdad es que lo estoy disfrutando más en ella que en mí. A mí me daba un poco de pena, tenía la sensación de que no lo estaba luciendo como era debido...


    Un beso!

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