La sombra en el agua

martes, 18 de septiembre de 2012 10 comentarios



En esta vida, al final siempre terminamos enamorándonos de la persona menos esperada y teniendo profundas amistades surgidas en una noche cualquiera, en definitiva, creando lazos insospechados. Con los perfumes suele pasar algo parecido. Por supuesto, a veces suele haber flechazos olfativos (aquí mismo he solido dar fe de ello), pero muchas veces es la fragancia menos pensada la que se vuelve indispensable. Aquella que realmente nos hace sentirnos nosotros mismos, nos arropa y nos envuelve.

Una vez a una amiga le leí que “cada mujer debe tener su rosa”. Por aquel entonces, me pareció una idea descabellada. No era solo que yo no tuviera la mía, es que además era una nota que se me hacía impensable tolerar en mí. Mi feminidad está lejos de ser empolvada, va mucho más allá de querer parecer una delicada flor. En mi ignorancia, lo que entonces no sabía era que no todas las rosas eran iguales y que algunas tienen más carácter que el más profundo de los pachulis.

La historia empezó una aburrida noche de invierno, me llegó la noticia de la venta de un frasco de 50ml de L’Ombre dans L’Eau de Diptyque vía Ebay. Muy poco glamouroso, lo sé, pero suele ser la mejor oportunidad para comprar frascos empezados a muy buen precio, más aún si conoces a la vendedora y es una persona excepcional. Del perfume apenas sabía algo, no recordaba ni haberlo probado pero era Diptyque y eso ya era mucho. Ávida de emociones me lancé sin pensarlo. Invadida de esa sensación de haber seguido un impulso repentino y deseando encarecidamente no haber metido la pata. No hay peor cosa que tener que utilizar una fragancia a disgusto.




A los días llegó mi nuevo tesoro, mi “Sombra en el Agua”. Solo por ese nombre ya merecía un lugar privilegiado en mi tocador. Me había puesto al corriente de lo que venía, unas notas oficiales de hoja de grosellero negro y rosa de Bulgaria, todo ello invadido por una atmósfera brumosa. En mi fuero interno rezaba porque la rosa estuviera en un discreto segundo plano, ésta crítica de Now Smell This me daba esperanzas: “Hay rosas, pero están apagadas por lo verde. Rosas en la distancia, quizás, pasando por la puerta de al lado mientras estás trabajando en tu propio jardín, donde nada ha florecido aún. L’Ombre dans L’Eau atrapa maravillosamente el olor del temprano verano, pero si lo que estás buscando es la gloria de una rosa recién florecida, tendrás que buscar en otro lugar.” Ahora sé que decía la verdad, aunque discrepo en lo referente al verano.

No hubo flechazo. Aunque hubo cierta simpatía, me tranquilizaba creer que no me costaría tanto gastar un frasco de 50 empezado. Y tanto que no me costó. Tuve que esperar al otoño siguiente pero sucedió sin darme cuenta. Sin quererlo como quien dice, era el olor que me pedía el cuerpo. En esos días en los que el xirimiri no da tregua que tanto abundan por aquí, húmedos y grises, yo me paseaba por las calles con mi olor a hojas verdes mojadas y tallos rotos. Pasado un tiempo, solía aparecer una humilde rosa entre la maleza, pidiendo paso con muchas disculpas. Lo hacía con tanta educación que terminé por encariñarme con ella. Un día, me di cuenta que apenas quedaba algo en el frasco y de lo que necesitaba tener a aquella tímida rosa rodeada de verde en mi vida. Poco tarde en hacerme con un nuevo frasco.

Desde entonces somos uña y carne. En verano le suelo dar fiesta, ella sabe que no tiene un carácter alegre y primaveral. Su encanto es melancólico y pausado. Así es la rosa de L’Ombre dans L’Eau, diferente a las demás. Pero mi rosa al fin y al cabo.



Besos!

10 comentarios:

  • Palmer girl dijo...

    qué bonito! y tienes razón, el nombre de ese perfume es lo más. Mi rosa en el frío es la de Citizen Queen, pero tengo tantísimas ganas de una rosa de Rosine ;) que caerá este invierno. Saludos, Maia!

  • Anónimo dijo...

    Kaixo Maia!

    Ze polita deskribatu dezun dena. Nobela bat irakurtzen ari nintzala uste nuen. Usaitu ta guzti egin det arroxa lotsati hori gure xirimiri egunetan....

    Muxu,

    Irune

  • Sarai dijo...

    Hola wapa!!!

    El olor a hojas verdes mojadas y tallos rotos me ha llamado un montón! La verdad que siempre haces unas descripciones!! Que me hacen querer tener todas!!! jejeje

    Un besote!!!

  • Frank dijo...

    ¡Hola Maia!

    Hace mucho que no paso por aquí. No siquiera he atendido mi blog. Ya veo que el tuyo ha quedado magnífico, elegante y moderno con el nuevo lavado de imagen. Enhorabuena.

    Por otro lado. Adoro la rosa. A pesar de ser una flor muy femenina. Me gustan sus diferentes matices. No sólo empolvados. Sino ácido, frutales, verdes, acuáticos, profundos, aterciopelados, espinosos, carnales, sanguinolentos, etéreos, brillantes,...

    Curiosamente, una de las fragancias de verano que he estado utilizando ha sido una rosa. Una rosa omnipresente, ácida, fresca, y especiada gracias a la pimienta rosa. Una rosa recién florecida que se llegue tímida, adolescente, hacia el sol rodeada de espinas y hojas verde intenso. Ya hablaré de ella en mi blog, pronto.

    Un besazo. Sigue tan profesional como siempre.

    Frank
    alalavandepourhomme.blogspot.com

  • maribel dijo...

    Aste honetan probatu dut muestra bat eta ikaragarri gustatu zait. Zure blogan sartu naiz zertaz egina zegoen jakiteko eta ez nuen uste larosarik izango zuenik. Os interesgarria zure informea. MXK

  • Anónimo dijo...

    Enhorabuena Maía por tu blog !!!. Además de tener un don especial para conocer y descifrar la alquimia de los perfumes, lo haces bonito, enganchas sobre todo a las que como yo, estamos deseando abrir frascos nuevos, ponerlos en nuestra piel y esperar a que se desarrolle poco a poco un acorde de olores y sensaciones para decidir si lo hacemos nuestro, como un tesoro más.

    Yo conozco muchos pero me quedo con poquisimos de los que destaco tres :

    **Violetta de Penhalingon´s, para culquier momento
    ** Allegoria Herba Fresca Guerlain, para el verano
    ** L´heure Bleaur de Guerlain, para noches especiales de invierno, cuando a tu look sencillo de vaqueros y abrigo sport, quieres vestirlo de elegancia antigua.

    Enfin, encantada te segúiré.

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