Agar Musk

sábado, 26 de enero de 2013 7 comentarios

Allá por abril del año pasado, aprovechando una visita a la ciudad Condal, me acerqué a conocer los perfumes de Ramón Monegal, con tanta suerte y honor que fue el propio Ramón el que me habló de toda su colección y me fue presentando todas sus fragancias una a una. Empezando por las más frescas (muy recomendable su l'Eau de Cologne, aquí os lo mencioné) y subiendo en intensidad desfruté de sus naranjos, sus rosas, sus cueros, su patchouly, sus almizcles... pero de eso ya os hablé aquí.

Hoy quiero hablaros de la estela de aquella fantástica mañana, de lo que ha venido después.

Como si no fuera bastante ya el haberse tomado la molestia de hablarme sobre todos los perfumes, Ramón y su equipo tuvieron el detalle de regalarme un perfume a mi elección y cinco miniaturas para que las disfrutara en mi propia piel. Y hoy os quiero hablar de aquel perfume que me regalaron, de aquel frasco que al final no fue de mi elección, sino que con toda la seguridad del mundo Ramón eligió para mí con un "me da igual cual quiera, darle Agar Musk". En ningún momento penséis que me sentí avasallada o atacada por no haber podido elegir. Todo lo contrario, me encantó que lo hiciera con la determinación que lo hizo y me sentí totalmente intrigada sobre qué habría encontrado en mí para asignarme el perfume. En aquel momento con la borrachera olfativa que llevaba no era capaz de acordarme cual era exactamente el Agar Musk, pero estaba segura que al olerlo no había hecho ningún comentario eufórico.

En cuanto llegué a la habitación de hotel que compartía con mi hermana, en seguida saqué el frasco de su caja y empecé a olerlo. Ramón me había estado contando que como cada almizcle es una nota que no todo el mundo huele (son imperceptibles para algunas narices), él había conseguido crear una mezcla de distintos tipos de almizcles para tener la certeza de que lo pueda oler la mayoría de la gente. Partiendo de esta base había creado distintas fragancias almizcladas: Cotton Musk, con rosa y gardenia dando como resultado una composición floral y provocativa; Cherry Musk, con el toque frutal de la cereza (realmente un perfume muy original); y el que se convertiría en mi almizcle, Agar Musk, la más oriental y amaderada de todas gracias a las notas de oud, ámbar y vetiver.


Desde un principio me di cuenta que era una fragancia original, diferente a todo lo que había olido hasta entonces. Tenía algo que me resultaba adictivo y no podía parar de olerla. Aquella mezcla perfecta de maderas y almizcle me estaba enamorando poco a poco y cada vez tenía más claro la maravilla de perfume que tenía entre manos. Iban pasando los días, nos trasladamos de Cataluña a Andorra, y yo seguía sin apartar la nariz de aquel precioso frasco con forma de tintero. Aún no me atrevía a pulverizar la fragancia en mí, todavía la sentía algo ajena y no quería que mi cuerpo la rechazara y no poder perfumarme más con ella. No era una creación al uso y necesitaba familiarizarme con su carácter.

Fue en junio cuando lo estrené, en la mágica noche del solsticio de verano. Desde el primer momento me gustó cómo me hizo sentir, con un plus de seguridad y determinación. Puede que su olor amaderado sin ningún tipo de floritura resulte demasiado másculino para algunos, pero a mí me parece de lo más sensual. Tiene algo de primario en su olor, salvaje e indomable, y a la vez es suave como una caricia, como un susurro que no molesta a nadie pero sin querer atrapa y envuelve.

Ha habido muchas más noches como aquella de junio y siempre me ha hecho sentir un poco más espectacular. Sin duda alguna se ha convertido en uno de mis olores, puede que hasta el más personal de todos y cada vez que disfruto de él, me parece más perfecto y redondo.

Ramón me contó que desde el momento que ideó crear su propia colección quiso que los frascos tuvieran la imagen de los antiguos tinteros, porque las fragancias igual que la tinta tienen la capacidad de contar las más diversas historias (igual que lo hizo él mismo en su libro del que os hablé aquí). Supongo que Agar Musk desvelará algún que otro secreto sobre mí, igual que lo hacen todas las fragancias sobre la persona que los lleva.

Realmente no me acuerdo qué perfume llevaba aquella mañana que tuve el placer de conocer las fragancias de Ramón Monegal, puede que mi olor le revelara algo sobre mí a su genial nariz. O puede que fuera algo de lo que dije o di a entender. En todo caso, estoy realmente orgullosa de esa parte mía que entrevió Ramón y que me hizo digna de llevar un perfume como Agar Musk.

Besos!!



P.d.: El otro día me llevé una enorme sorpresa al ver que Amaya Ascunce había metido este blog en un listado de "Siete blogs originales temáticos" en su blog sobre imprescindibles The Elle List. Muchísimas gracias Amaya por acordarte de mí y por esas palabras tan bonitas que me dedicaste, un honor. 

7 comentarios:

  • Olivia V dijo...

    Yo aún soy muy novatilla en esto de los perfumes y me da un poco de apuro, pero me apunto el atelier de Ramon Monegal a mi lista de perfumerías nicho que quiero visitar y tengo la suerte de tener en mi ciudad.Es una maravilla leerte Maia, da gusto cómo describes los aromas!

  • irene dijo...

    Que chulo tu post Maia. A ver quien se resiste a buscar una muestra... Si no una visita a Barna siempre va bien. RM esta entre los Indie nominees a los Fifi awards kunto con otra casa catalana que me gusta mucho: Carner Barcelona. Eskerrik asko Maia.

  • Lou dijo...

    Me ha encantado al entrada, y me muero de ganas de probar este perfume. También me ha encantado tu blog, si no te importa, me quedo por aquí. :)

    http://mymakeupcompulsion.blogspot.com.es/

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