Cuando se acaba el té a las cinco

domingo, 6 de enero de 2013 10 comentarios

Empiezo el año con despedidas. Año nuevo, tijeretazo en mi melena y retirada del tocador de algún frasco que se ha quedado vacío con el uso. Vacío, vacío, tampoco está. Le queda un culín. Pero ese culín me gusta conservarlo los primeros meses para poder acercármelo a la nariz cuando me entre la nostalgia. Dentro de un tiempo, en un arrebato de limpieza general, seguramente el frasco terminará en la basura y entonces cuando por sorpresa lo encuentre en alguna perfumería, será aún más romántico. Será como cruzarse por la calle con un antiguo amor. Uno de esos con los que la relación se rompe simplemente porque la vida os lleva por diferentes caminos, no porque ya no os queráis.

Y justo eso me ha pasado a mí con Five o'clock ou Gingembre de Serge Lutens. Los 50ml que estaban destinados a mí, se han ido gastando paulatinamente durante estos más de tres años que hemos pasado juntos. Durante este tiempo yo he avanzado, he cambiado, ya no soy la misma y éste ya no es uno de mis olores. Lo que no quiere decir que ya no lo quiera.

Todavía recuerdo el día que decidí que sería mío. Estaba sentada en el sofá de mi casa, con el ventanal abierto de par en par, en una noche bochornosa de verano. Todos los veranos me pasa lo mismo, llega un punto en el que me aburro de utilizar tanta fragancia fresca y cítrica y el cuerpo me pide disfrutar de alguna composición más densa y compleja. Aquella noche era ese punto y había rebuscado en mi caja de muestras algo diferente con lo que disfrutar. Tirada en el sillón, disfrutando del silencio de las calles vacías y del mínimo frescor que entraba por la ventana, acercándome cada poco tiempo la mano a la nariz. Así tomé la decisión.


También recuerdo el día que lo estrené. Una tarde lluviosa de septiembre, de esas en los que el xirimiri no da tregua, era el inicio del Zinemaldia y recuerdo olerme el perfume mientras cruzaba el puente del Kursaal para ir a tomar un café con mis amigas. En esos días brumosos y frescos Five o'clock au Gingembre siempre ha sido la mejor compañía.

Solamente la idea que trasmite ya me maravilla. Cada vez que lo huelo aún, me parece estar en medio de la campiña inglesa, en una casona salida de una novela de Rosamunde Pilcher. En un salón con altas ventanas, chimenea y una mesa redonda para tomar el té a las cinco con unas galletas de jengibre. O directamente hasta dentro de Downton Abbey, acompañada de mi adorada Violet, mientras comentamos que este mundo se está yendo al traste.

Té, bergamota, jengibre, canela, cacao, miel, ámbar, patchouli y pimienta negra, éstos son los encargados de crear toda esa atmósfera cautivadora. Un ambiente acogedor y hogareño, que arropa y protege del frío externo. Por eso os invito a probarlo, porque puede que también haya 50ml destinados para alguno de vosotros, que os acompañen en tantos buenos momentos como me han acompañado a mí.


Besos!!

10 comentarios:

  • Viki dijo...

    Dan ganas de probarlo aunque leyéndote casi casi lo huelo. Me encanta la foto de la sombrilla!
    ¿Qué tal se han portado los Reyes Magos? ¿No te han regalado ningún perfume nuevo?
    Besos

  • Maia dijo...

    @Viki Hola!! La foto es de la serie Downton Abbey, me encanta! Los Reyes se han portado bien pero nada de perfumes... Yo creo que ya no se atreven con eso, jaja.

    @Ainara Pues creo que los tienes el El Corte Inglés. Beso!

  • Estre dijo...

    Hola guapa!!
    Tengo fichada alguna perfumería con esta marca que nunca he probado. El Ginger me encanta, así que lo iré a probar sin falta!
    Un beso

  • Anónimo dijo...

    Enhorabuena por tu post, realmente nos transportas a todos con tus palabras a parajes como el de la fotografía.

    La Fragancia de Serge Lutens que describes es absolutamente deliciosa, una de mis favoritas sin lugar a dudas.

    Gracias por compartirlo

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