Quisiera ser

miércoles, 8 de mayo de 2013 5 comentarios

Cuando me gusta alguna ropa, no suelo tener demasiados reparos para ponérmela, no soy de las de "me gusta pero no me atrevo". Dentro de saber qué es lo que me sienta bien y qué mal, me atrevo con casi todo.

Pero con los perfumes no es tan fácil. Para llevar una fragancia con comodidad tienes que sentir algo más que el mero hecho de que te guste. La tienes que sentir tuya. Propia. Como si realmente estuviera creada para que tú la lucieras. Y aunque tengo la suerte de haber encontrado varias fragancias hechas para mí, tengo alguna que otra espinita clavada.

En cuanto a gustos perfumísticos se podría decir que estoy bastante encasillada. Hace ya tiempo que me di cuenta que lo mío eran los aromas cítrico-amaderados con algún toque especiado y me da mucha pena cuando encuentro algún perfume que me encanta pero que no puedo llevar. No soy yo, suelen ser otras mujeres. Y yo a veces, me quedo con las ganas de ser todas ellas.

Algunas veces me gustaría ser una auténtica femme fatal, que no se desprende de su boquilla humeante y que se perfuma con Bandit de Robert Piguet. Igual que lo hiciera Lauren Bacall para meterse en los papeles que le dieron la fama y para llevarse a Humphrey Bogart.


Una mujer con carácter, sin miedo a nada y con un olor casi masculino que le da el cuero, el musgo de roble, las notas aldehídicas, la civeta, el gálbano o el vetiver. Oscura, brumosa, pero con un fondo muy justo.

Otras veces me gustaría ser más alocada, vivaz, femenina y dulce. El mismo olor que le puse a esa canción que me encanta llamada Dog days are over de Florence & The Machine en este post de aquí: La Chasse Aux Papillons de L'Artisan Parfumeur. Siempre ha sido un olor que me ha encantado, tan primaveral y tan alegre, desde el primer día que me llegó la muestra a casa y la probé en mi piel. Es una de las eternas aspirantes al tocador, porque estoy convencida que con el uso me habituaría a ella y la haría mía.


Pero reconozco que aún le tengo mucho respeto al nardo, esa gran flor, tan señorial, tan divina ella. Aquí aparece algo más diluida por otras flores blancas como el azahar, que le dan ese punto más inocente. Ojalá algún día yo sea una mujer nardo, de hecho estoy convencida de que lo seré. Igual que Catherine Deneuve con su Carnar Flower, dentro de unos años seré una señora con el mejor de los perfumes.

Aunque si existe una flor femenina por excelencia, esa es la rosa. Pero a mí no me gustaría llevar cualquier rosa. A mí me gustaría perfumarme con una muy especial, delicada, con toques frutales como la pera, que combinara a las mil maravillas con mis inocentes mejillas sonrosadas. Un perfume como Rose d'Ete de Les Parfums de Rosine, una rosa veraniega capaz de endulzar los inviernos más oscuros.


Este es el olor que hay en mi armario, me encanta, me traslada a lugares que nunca he estado pero en los que soy feliz. Pera, rosa, flor de lima, mandarina, mimosa, flor de loto... una combinación que ya me arranca una sonrisa sólo de nombrarla. Con ella estoy en un campo de flores, saltando, jugando... con un vestido veraniego precioso y disfrutando de unas horas de sol interminables. Cómo no voy a querer ser esa mujer.

Pero si hay una mujer que todas queremos ser, es esa francesa despreocupada, con una elegancia innata, que viste a base de básicos y los contrarresta con los complementos más cuidados y relucientes. Esa, que por muy buena cara que tenga parece que no sabe lo que significa la palabra maquillaje, porque su piel es de por sí "perfecta". Esa, que lleva toda la vida utilizando la misma fragancia clásica y fresca, que a ella la envuelve en un halo mágico de nosequé quéseyo.


Cristalle de Chanel, una de las grandes desconocidas de la famosa maison, y sin embargo, a mi gusto, una de las más irrepetibles junto con la icónica Nº5. Limpia, pura y verde, lo que en algunas puede resultar un aroma insulso y simple, a otras las hace relucir de una especial manera. Porque de la misma forma que no cualquiera puede llevar las fragancias más intensas, tampoco son para todas las más minimalistas. Hay que tener ese "ángel" especial que todas queremos. Ojalá ser como Beatriz aquí.

Mujeres, todas diferentes y en todas me reencarnaría en alguna otra vida. O en ésta, que con alguna no he perdido la esperanza. Igual que no lo he perdido con que un día me despierte, y tenga la necesidad de perfumarme con Citizen Queen de Juliette Has a Gun, sin duda mi perfume favorito de todos los que no puedo llevar. Es el que más impotencia me crea. Todas las demás fragancias se asimilan en mayor o menor medida a alguna que tengo en mi tocador, pero Citizen Queen no, es demasiado diferente a todo con lo que me perfumo.


Empolvada y dulce, dos adjetivos con los que no se identifican ninguno de mis aromas. Iris, rosa, cuero, ámbar, láudano, flor inmortal, almizcle, aldehídos... para componer una fragancia irrepetible, única en su especie. Con la que aún no he perdido la esperanza de que algún día me sienta de la misma manera. Pero por ahora, yo no soy la mujer para la que está hecha Citizen Queen. Una pena.


Besos!

5 comentarios:

  • ZEPETIT dijo...

    Yo la verdad es que soy capaz de aguantar casi todas las fragancias. Ademas soy de mucho cambiar para asi no acostumbrarme y cuando las recupero volver a disfrutarlas.

    Zepequeña/Aitzi.

  • Carmen Iglesias dijo...

    Cristalle, madre mía, la use siendo muy jovencita y me encantaba, la voy a recuperar, aunque a mi edad igual necesito probar las que pensaba que no podía llevar entonces, a experimentar se ha dicho, un abrazo.
    Carmen.

  • Anónimo dijo...

    Siempre he 'querido' que me gustase Cristalle... y siempre esa sensacion de green fresca que en mi piel queda tan rara.... Sin embargo citizen queen m acompaña con fuerza (m da mucha seguridad, tanta como la ropa o mas). Tambien quiero que me guste Eau d'Adrien... y nada. Mis elegidas son cada vez mas las amaderadas, especiadas... aunque sin abandonar la rosa (bulgara?) ni mis basicos como Bronze Goddes para cuando necesito un poco de animo. Gracias maia. Un post genial. Irene

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