Aquella dulce tarde

miércoles, 10 de julio de 2013 6 comentarios

Por fin llegó el verano.

Hasta en el norte, llevamos días con sol y calor, y las previsiones auguran más de lo mismo. En mi caso me he tomado unas merecidas vacaciones en las que mi mayor preocupación es qué libro voy a leer y en qué factor de protección voy a embadurnarme. Por ahora sigo leyendo 'Nosotros, los ahogados' de Carsten Jensen (que me está costando lo suyo pero no deja de ser una auténtica maravilla) y ni la +50 ha evitado que me queme.

Al final me llegó un regalo inesperado que sin duda será el olor de este verano que tan bien pinta. Un clásico fresco y atemporal como es Eau d'Hadrien de Annick Goutal, esa fragancia que se hallaba eternamente en mi lista de futuras compras pero que siempre pasaba a un segundo plano cada vez que aparecía algún nuevo flechazo. Este limón tan refrescante, tan limpio, nunca terminaba de llegar a mis manos, hasta que por fin ha sido uno de los regalos que más ilusión me ha hecho en mucho tiempo y la incógnita del post anterior se ha visto resuelta.

Ahora me perfumo sin mesura y me paseo feliz, aunque tengo una espinita clavada que mi parte racional no termina de entender.

Hace unos cuantos años me fui a pasar unos días al pueblo de mi padre en el norte de Navarra. Por aquel entonces creo que apenas sabía nada de los perfumes nicho y creía que los perfumes de las marcas conocidas era a lo mejor que una amante de los aromas podía aspirar. Para pasar aquellos días de paz y relajación me llevé un kit de muestras variadas, con todo tipo de olores para poder sobrellevar cualquier antojo olfativo que se me produjera. La historia no tendría ningún tipo de valor si no fuera porque desde entonces tengo uno de aquellos días grabado en mi mente.

Realmente sólo recuerdo que hizo mucho calor, que me duché a última hora de la tarde y que me fui con mi padre al pueblo vecino a hacer la compra en un pequeño supermercado. Como bien he dicho, nada de esto sería digno de mención si no fuera porque también recuerdo la muestra que utilicé para perfumarme. Una vez salida de la ducha, decidí deliberadamente dejar mi pelo empapado y evité cuidadosamente secar todas las gotas que corrían por mi cuerpo. Todos los intentos por prolongar aquel frescor eran imprescindibles. Lo lógico hubiera sido que para perfumarme eligiera la más ligera y cítrica de mi colección de muestras. Sin embargo mis antojos dieron un giro inesperado y terminé perfumándome con Innocent de Thierry Mugler. Si nunca habéis tenido el placer de probarlo, es uno de esos comerciales más desconocidos, os diré que es una dulce mezcla de praliné, bayas rojas, mandarina, bergamota, grosella negra, almendra y almizcle. Totalmente incongruente con la situación, lo sé. Sin embargo, fue una de las pocas veces que me he sentido realmente a gusto perfumada con una fragancia que no fuera mía, a la que no estuviera acostumbrada.

Desde entonces, cada vez que llega el verano y cada vez que me ducho a última hora, me acuerdo de aquel caluroso atardecer y me apena no sentir lo mismo que sentí aquella vez. En realidad no echo de menos la fragancia, tengo demasiado claro que no es un olor que vaya conmigo, es algo más complicado de explicar. Puede que añore aquellos veranos en los que la única preocupación era a fiestas de qué pueblo iríamos cada fin de semana. O puede que sea la ilusión con la que empezaba a conocer aquel mundo que tan olido se me hace ahora. La verdad es que no lo sé.

Pero he decidido que hoy cuando después de cenar salga a tomar el último café con hielos a una aireada terraza, me perfumaré con alguna muestra de mi cofre del tesoro. Y puede, que si la encuentro, la muestra afortunada sea Tardes de Carner Barcelona. Una fragancia dulce con heliotropo, haba tonka y almendra, que la primera vez que olí también me hizo acordar aquella tarde de Innocent.

Sea como sea, Eau d'Hadrien tendrá que esperar a mañana por la mañana.

Besos!

6 comentarios:

  • Sarai dijo...

    Hola guapa!!!

    Que bonito es tener esas sensaciones y recuerdos!!

    Yo también me quemo aunque lleve 50+ jajaja

    Que te voy a decir yo de Eau d´Hadrien! jaja Sabes que me encantaaaaa

    Que tal todo??

    Un besote!!!

  • rakelalmaty dijo...

    Hola, acabó conocer tu blog x medio de urbieta perfumería. Me pasa lo mismo dsd pequeña mi única "obsesion" x llamarlo d alguna manera han sido los perfumes...los olores q me evocan recuerdos. Busco lo q nadie encuentra...sea dnd sea...yo tmb tengo una bolsita con mis tesoros. Y eau de D'hadrien ...es uno de mis favoritos x las veces q lo he comprado. Ya te visitaré tu página...el año pasado estuve en Biarritz y entre en una perfumería antigua y allí me volví loca me compré Aria de Mare de L'profumo me recordaba a mis viajes al norte al olor del mar ...el puerto..y a lekeitio ..ya ves. Un saludo Rakel

  • cessione del quinto dijo...

    Que bueno por ti que estas disfrutando de tus merecidas vacaciones ,como te envidio, a mi todavia me faltan algunos dias para salir. El titulo del libro es muy original ,espero que sea entrtetenido. Un abrazo

  • Maia dijo...

    @anónimo: Hola! Hierbas de Ibiza me gusta en toda su gama, su olor fresco me parece perfecto para los días más calurosos del verano. Pero como fragancia para todos los días me quedo con las de Atelier Cologne o las frescas de Parfums de Nicolai. Si te gustan muy muy ligeras prueba Acqua di Genova ;)

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