Buscando calidez

martes, 17 de septiembre de 2013 5 comentarios

Tengo la sensación de que el verano se ha ido de repente. Como si fuera un truco de magia, ahora estoy, ahora no estoy.

No han empezado a caerse aún las hojas y eso engaña. Pero el viento no sopla igual y en cuanto se apagan un poco los rayos de sol, piensas en que ya es hora de hacer el cambio de armario porque por mucha chaquetilla veraniega que te pongas no puedes negar la realidad: tienes frío. Se acabó el dormir con la ventana abierta y el salir a hacer recados con unas simples chanclas, habrá que esperar al año que viene para disfrutar de esos pequeños placeres.

Aunque lo cierto es que a mí el otoño me gusta mucho con todos sus colores y olores. En cuanto se me pasa el disgusto de tener que aparcar los vestidos veraniegos, empiezo a disfrutar de los cálidos abrigos y de las bufandas al cuello. Pocos momentos me gustan más que el de acercarme a ver el mar una fría tarde con viento del norte. No hay mejor analgésico para el dolor de cabeza.

En cuando a los perfumes... qué decir... la temporada otoño-invierno es la ideal para cualquier amante de los olores. Con el calor también se disfruta pero es cuando llega el fresco cuando nos atrevemos con toda la amalgama de olores. Vuelven las maderas, las especias, los aromas dulzones... todo aquello que hemos dejado aparcado durante meses porque lo único que nos apetecía era perfumarnos con fragancias cítricas y ligeras. Por eso me gustan tanto septiembre y octubre. Mi tocador se vuelve a llenar otra vez de frascos, que han estado olvidados y si bien en verano perfumarse suele ser algo más rutinario, en invierno ansío mucho más perfumarme cada día con el acompañante perfecto.

También suele ser la época en la que cierro mis ventanas y me pongo bajo la manta para pasar las tardes leyendo acurrucada en el sofá. Por lo que también suele ser la época en la que me compro alguna que otra cálida vela que ambiente ya no sólo mi habitación, sino también todas las lecturas de la temporada.

vía Pinterest

El otro día, cuando ya empecé a fijarme en los frascos que sobrevivieron al invierno pasado, me di cuenta que iba a echar de menos a Five o'clock au Gingembre (aquí). Era mi fragancia cálida de todos los días, la que podía envolverme y arroparme con un extra de calidez. Las demás fragancias invernales que tengo son algo más agresivas, lo cual me encanta también, pero Five o'clock era perfecta para los días más intimistas. Estaréis pensando que si tanto la echo de menos a ver por qué no la vuelvo a comprar y problema resuelto, pero ojalá fuera tan fácil. Tal y como contaba en el post de despedida que le dediqué, siento que ya no es mi olor, que era el olor de un yo pasado que ya no volverá. Qué profunda me pongo a veces.

Pero a lo que iba, que me puse a pensar que ojalá encontrara un perfume que me hiciera sentir las mismas sensaciones que Five o'clock y salió a relucir otro de mis grandes dilemas personales: aunque parezca mentira no me gusta tener muchos frascos por lo que no me apetecía comprar un perfume más. Pero una cosa es comprar y otra muy distinta que alguien, sin ni siquiera saberlo, te haga el regalo que necesitabas.

Creo que alguna vez os he hablado de los Jabones de Olivia, bueno y de sus velas, pero igual aún no os había dicho que me he vuelto totalmente adicta a su tienda online. En ella, aparte de los ya mencionados maravillosos jabones y las divinas velas, podemos encontrar todo tipo de productos de cosmética y Bonitismos varios. Y claro, una empieza a comprar, empieza a probar y llega un punto que no quiere otra cosa. Todos sus productos están seleccionados con mimo y cuando haces la compra sabes que aunque en mayor o menor medida, terminarás disfrutando de todo lo que compres. Por poneros algunos ejemplos, algunas veces disfrutas lavándote el pelo con el champú de Davines, otras veces disfrutas mucho con la crema de manos de Lollia y a veces hasta te enamoras de la loción corporal de Barr-Co. Porque yo, como fetichista de las lociones hidratantes, os digo que nunca he probado nada como el de Barr-Co.

vía Pinterest

Me atrapó su precioso diseño, si os soy sincera poco me importaba lo que había dentro. Pero resultó que me dejaba el cuerpo sedosamente hidratado y con un olor que daba pena separar la nariz de la piel. Leche, avena, vainilla y vetiver, una mezcla tan simple como sugerente, dulce y limpia.

El colofón final fue cuando en mi siguiente pedido a Olivia, Paula, que es Olivia en versión 1.0, me mandó de regalo nada más y nada menos que el perfume de Barr-Co, con el mismo olor que la hidratante. Y así, sin saber nada de mis dilemas otoñales consiguió que a mi tocador llegará un nuevo habitante que me hace sentir las mismas sensaciones que Five o'clock. Un perfume tan suave como un jersey de cachemir, de esos que se disfrutan en las distancias cortas y que no tienen necesidad de dejar una gran estela para demostrar lo que valen.

Muchísimas gracias Paula.


Besos!!

5 comentarios:

  • Anatxu dijo...

    Te puedes creer que aún no he pribado sus productos? Y ganas no me faltan! Así que igual me doy un capticho en Olivia Soaps ahora que se acerca mi cumple!
    En cuanto a la reglexión de que el verano se ha esfumado, estoy contigo... Sin darnos cuenta, ya llevanos la manta encima y los calcetines puestos, muy a nuestro pesar.

    Aunque a mí ya me apetece hacerme con ropita nueva para el otoño! También tiene su encanto!

    Muxu guapa!!

  • Isa dijo...

    ¡Hola Maia!
    Disfruto mucho de lo que escribes, y también me gusta cuando un comentario mío te agrada. Así que aquí estoy para compartir el amor por los olores.
    Lo cierto es que no hay un solo olor que me cautive del todo. Todos y cada uno de los olores agradables de la vida son objeto de mi atención y de mi cariño. Lo único que cambian son las circunstancias y el entorno.
    Ciertamente vamos hacia el otoño, y en mi caso lo noto, no solo por el frío, sino porque en mi cocina empiezan a surgir otros olores.... los guisos, algunos a fuego lento, y sobre todo el horno. Este aparato es mi gran olvidado durante el verano, a menos que lo use poco tiempo. A ver, da calor, y casi todo en verano son ensaladitas y plancha, salvo si se sale, que es cuando se hacen excesos.
    Pero de ese (¿electrodoméstico o centro de rituales aromáticos?) lugar olvidado por el calor, comienzan con el frío a surgir olores dulces, especiados, sabrosos, incluso crujientes! Todo un mundo de aromas que nos hacen sentir que, a pesar de que amamos el verano, el otoño puede ser confortable y cálido también. El mundo de la cocina y el del perfume son muy similares: alquimia para la felicidad sensual.
    Aunque cerremos una puerta al tiempo pasado y a algún olor muy querido que quizá no volverá, la vida nos ofrece sus infinitos aromas para seguir disfrutando día a día de lo que percibimos por nuestros sentidos, pero que trasciende a ellos.
    ¡Un placer como siempre!

  • Anónimo dijo...

    ¡Hola Maia! Felicitarte de nuevo por el post y por las fotografías siempre tan bien elegidas.
    Aquí en el sur todavía nos queda algo de verano, así que aprovecharemos.
    Me ha llamado mucho la atención la marca Barr-Co tiene muy buena pinta, me recuerda algo de Hierbas de Ibiza, por la sencillez de los envases y sus ingredientes naturales, por si no lo conoceis os recomiendo el bálsamo corporal elaborado con cera de abejas y aceite de almendras, una delicia en la piel y ese aroma tan especial. Aquí os dejo un poquito de un poema de Neruda. Creo que en la elaboración de perfumes hay una gran parte de poesia, y la poesia nos evoca recuerdos, sensaciones, emociones...al igual que lo puede hacer un aroma.
    Un saludo.María D.

    " Suave mía, ¿a qué hueles,
    a qué fruto,
    a qué estrella, a qué hoja?

    Cerca
    de tu pequeña oreja
    o tu frente
    me inclino,
    clavo
    la nariz entre el pelo
    y la sonrisa
    buscando, conociendo
    la raza de tu aroma:
    es suave pero
    no es flor, no es cuchillada
    de clavel penetrante
    o arrebatado aroma
    de violentos jazmines..."

  • Anónimo dijo...

    Aupa!

    Grgfgrfrgrg (katuak bezela)...a ze gogo sartu zaiten manta hartu ta azpian goxo goxo irakurtzen egotekoa, kafesne edo txokolate bero batekin noski (daukaten logureakin gainera...). Hori bai, lehendabizi krema zoragarri hoietako batekin igurtziko nukeen gorputza.

    Muxu,

    Irune

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