El universo olfativo de mademoiselle Chanel

martes, 3 de septiembre de 2013 11 comentarios

Es curioso que uno de los perfumes comerciales más famosos (por no decir el más), sea a su vez olfativamente hablando uno de los más nicho. Con esto, me quiero referir a que es uno de los más difíciles de entender y uno de los pocos que hay que valorar simplemente como se valora una obra de arte, admirándolo. Por supuesto estoy hablando del mítico Nº5, ése que lleva su nombre sólo porque mademoiselle Chanel se decantó por la quinta muestra y fue presentada el quinto día del quinto mes de 1921.

Coco Chanel le había pedido al perfumista Ernest Beaux que creara un perfume que oliera a mujer. Hasta entonces las fragancias olían a rosa o a muguet, pero ella quería algo más indescriptible, más transgresor. Un olor que a cada mujer le hiciera sentir especial porque no olía igual que el resto. Seguramente fue el secreto mejor guardado de muchas mujeres hasta que en 1954 Marilyn hizo la famosa confesión y boom, el perfume se convirtió en mito.


Pero este post no era para hablaros del Nº5, aunque ya que estamos os pediría que la volváis a probar, en vuestra piel, y que esta vez no la olfateéis como si fuera el perfume de una señora que quiere aparentar más, sino que la admiréis como aquella fragancia revolucionaria que fue y que sigue siendo.

Realmente, este post era para hablaros del universo olfativo que empezó a crear Coco Chanel con Ernest Beaux, que han seguido completando Jacques Polge y Christopher Sheldrake y que desde ahora seguirá haciendo Olivier Polge, que coge el relevo de su padre como perfumista de la maison francesa: la colección Les Exclusifs de Chanel.

Tengo que empezar confesando que nunca les he querido hacer demasiado caso a las colecciones exclusivas de las grandes marcas, siempre me han parecido una manera algo a trompicones de querer competir con la perfumería nicho. Una manera de querer seguir vendiendo lujo cuando su colección ordinaria se ha visto desprestigiada por múltiples versiones de la misma fragancia y demasiada publicidad para que no afecte a la calidad del producto. Sólo dos casas despertaban mi curiosidad, las dos que más siguen cuidando cada nuevo lanzamiento: Hermès y Chanel. La primera porque le deja hacer más o menos lo que quiere al gran Jean Claude Ellena y la segunda porque ha sabido mantener ese elegante legado de mademoiselle Coco. Y si bien la de Hermès aún la tengo pendiente, una vez conocida y estudiada la de Chanel, tengo que decir que es una auténtica maravilla.


En la colección Les Exclusifs todo tiene un por qué, nada está puesto al azar. Cada nombre y cada nota utilizada para crear cada olor, significaba algo para Coco. Son fragancias que no están hechas para agradar a masas sino que son olores muy especiales que fueron fruto de la visión que Gabrielle Chanel tenía sobre su propio universo. Un universo, que por ahora se ve plasmado en catorce magníficas creaciones:

Gardenia: La camelia era la flor preferida de Coco, flor que hoy en día sigue siendo un icono de la marca. Pero las camelias no huelen y Beaux le hizo una fragancia a la flor olorosa más parecida a la camelia. Una gardenia limpia y ligera, acompañada del nardo, el azahar y el jazmín.

Bel Respiro: La fragancia inspirada en el refugio de fin de semana que tenía Coco a la afueras de París. Allí se evadía del ajetreo diario, de los ruidos parisinos y recibía a sus más queridas amistades. Notas verdes y florales con un toque a cuero evocan aquel querido lugar.

Eau de Cologne: Primeramente introducida en el mercado en 1924, Jaques Polge reeditó esta fragancia atemporal. Un Eau de Cologne con notas de bergamota, neroli, limón y petit grain, un clásico que nunca se siente fuera de lugar.

Beige: El color favorito de mademoiselle Chanel convertido en perfume de la mano de Polge. Notas dulces y florales como la miel, la plumeria o la fresia, para crear un acorde cálido y sensual.

Jersey: El nombre de la fábrica que más utilizaba para producir sus creaciones. El olor de la libertad conseguida con la lavanda, la vainilla y el almizcle.

1932: El año en el que se presentó la primera colección de joyas de la maison e igual que aquella, ésta también es chispeante como una constelación de diamantes. Jazmín, notas aldehídicas, lilas, raíz de Florencia, almizcle... el perfume que ha visto la luz este mismo año.

Nº22: Esta composición basada en flores blancas (neroli, iris, vainilla, jazmín, azahar...) fue una de las muestras que Ernest Beaux le presentó a Coco Chanel cuando quería lanzar aquel perfume con olor a mujer. Al final se decantó por el Nº5 pero el Nº22 terminó viendo la luz un año más tarde, en 1922.

28 La Pausa: Inspirada en la casa de campo que Coco tenía en la costa azul. Allí pasaba los veranos entre olores de raíz de Florencia, rosa y cuero.

La villa de La Pausa

Cuir de Russie: Rompedora también en el aspecto olfativo, el cuero era una nota exclusiva para los hombres hasta que ella lo quiso feminizar. Cuero, abedul, ylang-ylang, jazmín, rosa... fue el resultado de esta petición a monsieur Beaux.

Coromandel: Cuidaba con mimo hasta el último detalle de la decoración de sus espacios y sentía auténtica pasión por los biombos lacados chinos. En ellos se inspiró Polge para esta balsámica-oriental creación con notas de patchouli, benjuí, incienso, chocolate blanco y notas amaderadas.

Sycomore: Fragancia amaderada, noble, elegante y poderosa. Creada por el dúo Polge-Sheldrake con un acorde de vetiver, sándalo, tabaco, aldehídos, violeta, ciprés, enebro y especias. Un viaje al más verde bosque.

Bois des Iles: Aroma exótico que invita a viajes lejanos creado por Beaux en 1926. Una compleja pirámide olfativa con notas predominantes de sándalo, aldehídos, ámbar, iris, ylang-ylang, benjuí, haba tonka, melocotón y raíz de Florencia.

31 Rue Cambon: La dirección del mítico primer taller de Chanel, el epicentro de su revolucionario universo. Iris, patchouli y bergamota para crear un perfume chipre digno del nombre que lleva.

Nº18: El número de la boutique de la plaza Vendôme. Ubicación de las mejores joyerías de la ciudad y por el que reinaba Coco cuando pasaba cada día para ir de su suite en el hotel Ritz al taller de la rue Cambon, hasta que al final le hicieron un pasadizo para que no tuviera que pisar la calle. Ambrette, notas frutales e iris, para otra brillante fragancia-joya.


No estaría nada mal poder hace como en 'Midnight in Paris', aparecer en los años 20 de la ciudad de la luz y pasear por la rue Cambon o la plaza Vendôme. Sentir la frescura de Bel Respiro y la brisa marina de La Pausa. Escuchar las peticiones que mademoiselle Chanel hacía a monsieur Beaux y poder probar todos los demás números que quedaron descartados. Sería un bonito sueño.

Pero lo cierto es que si cierras los ojos y hueles, casi-casi llegas a estar allí, en aquel magnifico universo creado por aquella magnífica mujer.



Besos!

11 comentarios:

  • Anónimo dijo...

    Magnifica semblanza del universo olfativo de Mademoiselle Chanel. Mis favoritos Cristalle y Nº 19.

    Tú me habitas,
    aroma arrebatado
    que por mí te despliegas,
    que como sangre corres
    por mí: ¡que a mí me pueblas!
    ( Vicente Alexandre).Saludos María D.

  • Mónica dijo...

    Me encantaría poder estudiarme el post e ir al Corte Inglés y reconocer todos los olores que describes, qué envidia de la buena que te tengo!
    :-))

  • Isa dijo...

    ¡Hola!
    La verdad es que ya conocía la colección por un artículo que leí. No se si admites enlaces, pero lo he encontrado y me gustaría compartirlo. Supongo que siempre es enriquecedor. Es este:

    http://notasyacordes.wordpress.com/2011/12/15/chanel-les-exclusifs-el-legado-de-mademoiselle/

    En cuanto a las casas de perfumería comercial que salvas (Hermès y Chanel), yo añadiría también Guerlain, pero son puntos de vista.
    Además abundando en el tema de la perfumería comercial, hay creaciones realmente buenas, y que precisamente han salido de las narices (que feo me ha quedado esto, perdón) de grandes perfumistas, algunos de los cuales trabajan o han trabajado para alguna casa nicho ¿Ejemplos? Hay muchos...

    Olivia Giacobetti - Hiris de Hermès
    Maurice Roucel - Tocade de Rochas
    Dominique Ropion - Catch...Me de Cacharel
    Edmond Roudnitska - Femme de Rochas

    Me consta que este último perfumista goza de tu admiración por lo que he podido leer en tu delicioso blog.
    Yo propongo que no cierres puertas a la perfumería comercial, porque dentro de que puedes encontrar mucho relleno, también puedes hallar verdaderos tesoros, algunos de ellos olvidados desgraciadamente en pro de ofrecer al público novedades a ritmo frenético.

    ¡Un Saludo!

  • Maia dijo...

    @Isa: Me ha encantado tu comentario, sobre todo porque para nada me gustaría sentar catedra con lo que escribo. Por su puesto que hay perfumes maravillosos en la perfumería comercial pero a casi todos son grandes clásicos que han sido muy maltratados por sus casas (reformulaciones y hasta retiradas). Pero a lo que me refería a Hermes y Chanel es sobre todo por sus colecciones exclusivas, no la colección normal.
    Pero lo dicho, me ha encantado tu comentario ;)

  • Anónimo dijo...

    Kaixo!

    Zergatik sortzen didazu beti lurrin hoiek usaitzeko gogo izugarria???? Ta nola ez, zure deskribapenek bideratzen duten sentsazio ta lekuetara iritsi...

    Mx,

    Irune

  • Anónimo dijo...

    M´agrada molt el teu blog , el trovo molt interesant i ens fas descubrir cada día una mica més d´aquest mon tan fascinant com es el de la perfumería nicho.

  • Anónimo dijo...

    Justo acabo de descubrir tu blog, simplemente puedo decir bravo, bravo, me encanta como escribes y describes, wooooowww. Felicidades, te seguiré leyendo ��

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