Querida Mona:

miércoles, 9 de octubre de 2013 9 comentarios

Llevo postergando esta carta casi un año, pensando siempre que las historias que tenía para contarte no eran lo suficientemente interesantes como para molestarte en tu descanso eterno. Pero el otro día recibí una muestra de tu próxima creación, y mientras la olía, pensé "esto se lo tengo que contar a Mona".

Cómo pasa el tiempo... hace casi dos años que te fuiste y aunque suene a tópico, parece que fue anteayer. Como ves, yo sigo más o menos igual, dándole al blog de vez en cuando, aunque reconozco que a veces me da cierta pereza ponerme a ello. Luego una vez escrita la primera frase, todo rueda y al darle al botón de "Publicar" sigo sintiendo el mismo cosquilleo que hace cuatro años. Será que a veces siento que ya me he vaciado por completo, que ya he contado casi todo lo que tenía que contar... pero por suerte, siempre quedarán creaciones como las tuyas que consigan llenar mi cabeza con miles de ideas nuevas.

¿Por dónde quieres que empiece? ¿Por el principio? Igual casi va a ser lo mejor. Creo que la vez anterior lo dejé en tu Tubereuse... ¡cómo me sigue gustando! ¿Sabes que al final encontré mi tuberosa? Te lo pregunto por que no sé que es exactamente lo que se verá de ahí arriba... pero a lo que iba, en junio asistí a un curso sobre los perfumes de Serge Lutens en el que me hicieron sentir en el mismísimo Palais Royal, créeme que fue algo muy parecido a cuando tú también descubriste sus perfumes. Además, al final tuvieron el detalle de regalarnos una fragancia y yo me decanté por Cedre, que en mi piel es un nardo amaderado. Puede que esté mal que lo diga yo, pero me queda genial.

Aunque centrémonos en tu legado, que es la razón por la que me he animado a escribir estas líneas.

Lo cierto es que cuando supimos de tu marcha, todos nos quedamos bastante trastocados. A la inmensa pena, se le sumaba la duda de cómo seguiría adelante tu trabajo sin ti. Fueron días de redescubrir tus olores, de oler una y otra vez maravillas como tu Ámbar, tu Musk, tu Oud... ay tu Oud... Cuánta admiración sigue despertando... pero en seguida las dudas se vieron despejadas cuando Rose Etoile de Hollande vio la luz. Mira que yo no soy muy de rosas pero contemplé admirada cómo habías conseguido dar una vez más una vuelta de tuerca a una fragancia que a priori se podría sentir ya olida. A la sabida combinación de rosa con aldehidos, le añadiste melocotón, y pusiste tu sello gamberro con toques de heliotropo, benjuí o clavo.

Estuvo muy bien la rosa, aunque reconozco que fue con el Eau Absolue cuando te sentí realmente entre nosotros. Me intrigó muchísimo la noticia de que iban a lanzar una agua fresca con tu firma y pensé que tenía que haber gato encerrado, algún truco, porque estaba segura que tú no harías algo al uso. En cuanto la olí, una enorme sonrisa se me dibujó en la cara, no te habías ido, tu esencia seguía con nosotros. Porque tú eres de las pocas capaz de atreverse con esa nota de laurel en la salida y luego endulzarla con la clementina. Por supuesto que tu agua tenía clásicos que no pueden faltar como la bergamota o el petit grain, pero aparecían más que aderezados con el geranio, el láudano, la pimienta rosa o el vetiver. ¿Quién dijo que una agua fresca tenía que ser fácil? Desde ahí arriba seguro que te reíste de más de uno que pensara así. En mí caso, te admiré aún más.

Hace unos días recibí la sorpresa de tu Violette Fumee, ese que según he leído por ahí creaste para tu fiel compañero Jeroen, con un acorde de sus materias favoritas. Hoja de violeta, violeta, opoponax, lavanda, rosa, salvia, mirra, madera de cashemir... no suena ni una décima parte de bien de lo que huele, sigues teniendo una especial habilidad para conseguir que adore esos olores que me empalagan en manos de otros. ¿Te cuento un secreto? He olido a Roudnitska en él. Puede que sea por ser otra historia de amor hecha perfume, pero lo cierto es que hay ciertas pinceladas verdes, oscuras y cálidas que bien podrían ser de tu maestro. Esa chispa mágica que muy pocos consiguen, que eleva una creación a más allá de un cúmulo de notas, haciéndola algo palpable, sólida, un diario en el que están escritas tantas y tantas historias con la más personal de las plumas.

Por lo que no me queda otra que darte las gracias una vez más por ese generoso legado que consigue hacernos sentir, soñar, viajar, recordar y sorprender. Por hacer que gracias a tu magia, amemos aún más este mundo de los olores y sigamos creyendo que lo mejor, está todavía por oler.

Por cierto, si ves a Roudnitska por ahí, dile que aún le sigo siendo fiel.


Un cordial saludo,
Maia


P.D: Aquí te dejo mi primera carta por si con el estrés del viaje no pudiste leerla.

9 comentarios:

  • Anónimo dijo...

    Que bonito Maia! Gracias por acercarnos a este mundo de fragancias tan especiales que nos hace soñar ....imaginar tantas notas deliciosas, complejas tan maravillosamente entrecruzadas...A ver si tenemos la suerte de poder disfrutar alguna de ellas, bien sabes que no son fáciles de encontrar y eso las hace aun mas deseadas..Gracias

  • Isa dijo...

    Ha merecido la pena esperar por esta preciosa carta, como pasa con casi todas las cosas que valoramos en la vida. Este es sin duda uno de tus mejores post bajo mi punto de vista. Un gran homenaje para una excepcional perfumista. Todos y cada uno de sus perfumes son dignos de admiración, y tu lo has sabido plasmar desde el cariño.
    Enhorabuena y gracias.
    Un afectuoso saludo
    Isa

  • Anónimo dijo...

    Kaixo Maia!

    Izugarri polita...oso sentitua. Ze ondo idatzi diozun ta ze polita forman ta jarri diozun guztia. Bere lurrinen deskribapena ere...

    Mx,

    Irune

    (P.d: gutxinaka bada ere, ez utzi post-ak idazteaz mesedez)

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