Todo al negro

domingo, 12 de enero de 2014 8 comentarios


Normalmente, es en el momento de la ducha cuando elijo con qué fragancia me voy a perfumar. Cuando estoy bajo el agua, sobre todo cuando me estoy enjabonando la cabeza, es cuando pienso concienzudamente por qué aroma quiero estar rodeada ese día. Pienso en si estoy alegre, o melancólica, o algo cañera... en si voy a perfumarme acorde con mi vestimenta o en cambio voy a romper por completo con lo esperado. En esos precisos segundos mi colección de perfumes pasa por delante de mis ojos y mi mente funciona igual que el ordenador de Alicia Silverstone en Clueless. Pero ciertos días que a priori son iguales que el resto, mis neuronas hacen una especie de chispazo y se me antoja algún olor que no pertenece a mi colección personal.

Un olor diferente, puede que extremo, o totalmente delicado, pero siempre especial, que encaja perfectamente con mis necesidades del día. Lo realmente curioso es que en mi mente suele aparecer una imagen nítida del frasco, o del primer momento que lo olí y de las sensaciones que experimenté. Igual que cuando en sueños te aparece esa persona que creías tener olvidada.

A veces, estos arrebatos, obviamente, no pueden ser saciados. Pero otras veces, suelo tener la suerte de que sea alguna fragancia que tengo en mi baúl de muestras.

Hace unos años, cuando empecé a descubrir el mundo del perfume, estos chispazos solían ser el pan nuestro de cada día. Tanto que solía pensar que cada chispazo era un vacío en mi colección, un tipo de perfume que necesitaba en mi devenir diario. Pero pronto entendí que lo que realmente me pasaba era que mis perfumes no me llenaban tanto. Y entonces descubrí los nicho... y bla bla bla... la historia que os he contado siempre. Ahora que digamos estoy algo más asentada con mis olores y me siento realmente identificada con ellos, estos arrebatos suelen darse muy de vez en cuando. Por eso el otro día me extrañé cuando me pasó.

Fue un mediodía, otro raro detalle porque normalmente tiendo a repetir el mismo perfume de la mañana, cuando me vinieron esas ganas irreprimibles de perfumarme con Puredistance Black, la última lujosa creación de la casa holandesa. La muestra me había llegado un par de meses antes, como ejemplo del mimo con el que me han tratado siempre (aquí podéis encontrar la entrevista que me hicieron, en la que tuve el honor de ser la primera de una serie de personas inspiradoras), y aunque en su momento me encantó, apenas tuve ocasión de interiorizarla y quedó algo olvidada entre todas las demás. Pero está claro que lo bueno siempre sale a la luz y aquel día, aún sin acordarme del todo de cómo era su olor, sabía que Puredistance Black era lo que necesitaba para afrontar aquella larga tarde.

Supongo que lo profesional ahora sería que empezara a enumerar todas las notas que llegué a identificar o que identifico ahora cuando vuelvo a perfumar otra vez la fragancia en mi mano. Pero os voy a contar un secreto, sin la lista de notas, me cuesta horrores decir si lo que estoy oliendo es madera de oud con ámbar, o patchouli con haba tonka, o sándalo con una pizca de cardamomo. Os puedo decir que en la salida encuentro especias, un cuero suave, como ante, algún que otro cítrico alegrando el cotarro pero sobre todo una dulce calidez que lo envuelve todo y te reconforta. Con el tiempo, las insinuaciones cítricas y especiadas desaparecen y sólo queda un vibrante cuero humeante acompañado por esa cálida combinación de no consigo identificar.

El cuero, ay el cuero, se va volviendo cada vez más sensual y seductor. Una mezcla de delicada rudeza por el que suspiraríamos casi todas. Cierro los ojos y no sé si veo a Marlene Dietrich fumando elegantemente o a Michael Fassbender con una barba de dos días, pero eso sí, el traje negro siempre está impoluto. Quizá podríamos encontrar un término medio en Bowie, mi adorado Bowie, aunque si esto fuera un anuncio, de fondo sonaría Nancy Sinatra con eso de Bang Bang.





Sobra decir que aquel mediodía acerté con la elección y que durante la tarde, hasta que tocó regresar a casa, me sentí como Clark Kent, escondiendo mis superpoderes bajo la gabardina.

Y puede que no tenga alma de Dietrich, y que no necesite una fragancia así para todo los días, pero guardaré la muestra a buen recaudo por si surge alguna otra ocasión para lucirla.



Besos!

8 comentarios:

  • Isa dijo...

    Es curioso, pero yo he tenido este fin de semana una experiencia parecida. Fue el domingo por la tarde, tenía un fuerte catarro y sólo me apetecía acostarme. Cogí una de mis muestras de "La chasse aux papillons" de L'Artisan Parfumeur EDT. Este perfume fue creado por Anne Flipo, me gusta nombrar a los autores cuando admiro su obra, lo mismo que cuando leo un libro, quiero saber quién lo ha escrito.
    El caso es que lo que me hace sentir esta fragancia, además de un enorme bienestar y tranquilidad, es una evocación de la niñez en el jardín de mis padres. No hace falta decir que mi siesta fue absolutamente reconfortante y reparadora. Hay un pero en esta historia intrascendente:
    Ese perfume maravilloso y evocador, es tan efímero....
    Supongo que en mis relaciones sociales, no es así como me gustaría oler o que me perciban, pero no cabe duda de que necesito de vez en cuando un aroma que me produzca esas sensaciones.... ¿Conoces alguna fragancia parecida que perdure algo más? He leído que el EDP es muy diferente. Una pena. Quizás tenga que conformarme con la idea de que todo lo íntimo y feliz es una fugaz quimera: imposible, y sin embargo bella.
    Soñemos....

  • Albert Ridao dijo...

    Me gustaria saber tu opinion sobre el perfume lira(casamorati 1888).es de la firma xerjoff y pertenece a la coleccion xerjoff vintage collection casamorati.
    Este perfume lo puedes encontrar en la perfumeria jovoy de paris(www.jovoyparis.com).es una perfumeria,que es el paraiso para los amantes de los perfumes,tienen marcas que la mayoria de las personas,no saben ni que existen.

  • Maia dijo...

    Hola Albert,

    Pues la verdad es que aunque conozco las marcas que mencionas y alguna vez he probado sus perfumes, no las he estudiado tanto como para tener una opinión acerca de ellas. Pero me las apunto para indagarlas más a fondo.

    Un saludo

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