Un olor como souvenir

martes, 22 de julio de 2014 4 comentarios

No fue con premeditación y alevosía. Más bien surgió sin más.

La primera semana de julio la pasé en Las Landas con unos amigos, relajación, risas, desconexión y algo de sol. Creo que por ese orden.

La tarde más lluviosa de todas, aprovechamos para dar un paseo por las tiendas outlet de Hossegor y terminamos en una de estas cervecerías molonas donde hay cervezas nicho, ahora somos muy de nicho en todo. Pero como a mí no me gusta la cerveza y en la televisión estaban echando un tedioso Argentina-Suiza, decidí ir a descubrir un último pequeño tramo de tiendas que no habíamos indagado.

Primero me encontré con una peluquería muy cuca con productos Davines (los podéis encontrar en la preciosa tienda de Olivia) que quedé mirando embobada. No quiero ni imaginar lo que habría pasado por la cabeza de la peluquera que estaba dentro sola, cuando me quedé más de lo necesario enfrente de su cristal con una tonta sonrisa en la cara. Pero decidí que no había ido de vacaciones para volver con champús de vuelta y seguí andando un poquito más. Y allí encontré, dos locales más adelante, una preciosa tienda que me llamaba para que entrase, cosa que hice sin el más mínimo reparo. ¿Cómo es esto que tienes mil cosas delante pero tus ojos se fijan en algo muy concreto como si de verdad supieran ni lo que tú sabías que estabas buscando? Pues eso me pasó. Entré y al tercer milisegundo encontré algo que parecían velas aromáticas en una esquina.


Me acerqué y comprobé que efectivamente eran velas aromáticas en botellas de cerveza reutilizadas. Empecé a olerlas con la emoción de una niña pequeña, sabiendo de antemano que una de ellas se venía a casa conmigo. Y entre todas (algunas tan originales y dudosas como bacon y cerveza), captó mi atención una fragancia floral llamada Beach Bum. Yo que no soy nada de olores florales ni para mí ni para mi hogar, me sentí atraída en seguida por aquel aroma a vacaciones veraniegas, a noches cortas y amaneceres calurosos.

Volví a la cervecería orgullosa de haber encontrado petroleo. Mis amigos, alucinados de que hasta en aquel páramo hubiera descubierto algo de lo mío.

Los días siguientes encendimos la vela en el apartamento. Ahora mi habitación huele a cenas con amigos sin ningún tipo de preocupación, cada vez que quiero. A veces, uno puede crear sus propios recuerdos olfativos. Tan fácil y tan bonito.


Besos!

4 comentarios:

  • Sarai dijo...

    Seguro que huele genial!! Cómo me gusta asociar olores a recuerdos!!! Yo estoy buscando alguna fragancia que me vaya genial en la riviera maya para así siempre que la vuelva a usar transportarme!!!!

    Un besote!

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