Los perfumes con los que juego

lunes, 8 de septiembre de 2014 5 comentarios

Empieza el curso y empieza el año. Dejamos atrás el verano con sus relajaciones y empezamos a tener la necesidad de ser productivos, de ordenar cosas, de hacer listas e ir tachando quehaceres. Todo eso es la ilusión de septiembre, retomar lo dejado e idear nuevos horizontes.

En mi caso con los perfumes no es algo diferente. Septiembre suele ser un punto de inflexión en mi tocador, ese momento de hacer inventario y ver qué tengo, qué se está acabando y qué falta. Supongo que esta reflexión la hago ahora porque es el momento en que me empiezan a apetecer otra vez los perfumes más cálidos e invernales después de haber pasado todo el verano rociada con cítricos. Y puede que me esté engañando pero creo que estoy llegando a ese punto en que me veo definida con cuatro fragancias.

No os voy a engañar, no tengo solo cuatro perfumes, lo que digo es que creo que podría pasar todos los días del año con los cuatro principales aromas que pueblan mi tocador. Tengo otros actores secundarios a los que les tengo mucho cariño, pero imprescindibles no son.

Con este post no quiero sentar cátedra ni mucho menos, cada uno tiene que tener los perfumes que necesite (hace tiempo que reconocí que nunca podría ser mujer de un solo olor), pero por si a alguien le sirve para ordenar sus necesidades, aquí van las mías. Mis cuatro olores:

-El de diario: No tiene que ser un perfume para ponerse de lunes a viernes para ir a trabajar como quien se pone un uniforme. No. Es más bien el concepto del comodín de la llamada. La fragancia de diario tiene que ser una que no aburra nunca y que siempre pueda apetecer. Un olor con el que se puede no sentir del todo identificado pero que da buen rollo y hace sentir bien. Y lo dicho, que no aburra. Digamos que sería la versión olfativa de unos vaqueros y una camiseta gris lisa. Ese perfume para cuando no se sepa por cuál decantarse. En mi caso es un olor muy fresco, cítrico y alegre, que no me he quitado de encima durante todo el verano.

-La joya invisible: Normalmente suele ser un perfume más invernal o nocturno, más cálido e intenso, algo un poco más potente para momentos especiales. Aunque puede que ese momento especial sea un martes a la mañana, ojo (aquí). Es un olor que hace sentir bien, con un plus de seguridad y algo más sensual, por qué no. Yo lo utilizo casi siempre de noche. De hecho, es curioso porque hay amigos que casi siempre me cruzo de bar en bar que me dicen que ése es mi olor, y para mí en cambio, es sólo el olor que me pongo una vez a la semana. Incluso menos. Pero lo quiero igual.

-El intermedio: Otro comodín de la llamada pero algo más cálido sin llegar a ser del todo intenso. Podría ser ese perfume de diario en las épocas más frías o el perfume nocturno en verano. Todo depende y para todo sirve. Mi perfume intermedio es un olor suave entre amaderado y limpio. Muchas veces combino este perfume con la joya invisible para crear un olor más personal. A veces las reglas del juego hay que inventarlas sobre la marcha.

-EL perfume: Mi olor. El aroma con el que me siento más identificada y con el que llevo una feliz relación de más de cinco años. Desde el día que lo conocí (mejor dicho que la conocí), no me he separado de él, fue un flechazo y de los buenos, de los que duran. Seguro que alguien se estará preguntando por qué no es mi único perfume si siento que ya di con ese olor que me define. Pues porque sinceramente no es el olor que me apetece todos los días y porque en parte pienso que si me perfumara con él a diario dejaría de ser una sensación tan especial para volverse en algo cotidiano. Y mi olor merece seguir siendo especial.

Se podría decir que éstos son mis jugadores sobre el campo. Luego hay algún otro en el banquillo pero no dejan de ser algo más prescindible.

Aunque como en todos los juegos cada uno pone sus normas y juega con el esquema que le dé la gana. A mí me apetecía escribir este post porque a este punto de ideas ordenadas he llegado después de muchos años en los que no sabía por dónde me soplaban las necesidades. Ya puedo decir que aunque no soy mujer de un sólo olor, sí lo soy de cuatro consolidados. Por ahora.


Besos!

5 comentarios:

  • | Harmony and design | dijo...

    Yo también tengo mis olores, aunque a veces siento que no he encontrado el MÍO. Estoy siempre en la búsqueda de uno que me enamore, soy excesivamente maniática con los olores y sólo aguanto los que son inmensamente suaves y nada dulces, de hecho me identifico más con olores cítricos. Espero encontrarlo ;-)

  • La Boutique del Globo dijo...

    Yo también me muero por saber los nombres.....,y para mi los cítricos son un halo de relajación y se mimetizan con mi cuerpo , aunque también tengo mas de 4 perfumes , siempre existen los que te enamoran y te hacen feliz porque sientes que son parte de ti , suelo tener los perfumes de base que reafirman mi día y mi estado de animo., Normalmente los elijo así , hoy amanecí de tal manera....pues necesito este para sentirme de una manera u otra...

  • Anónimo dijo...

    Hola esta bien con cuatro los míos son el de diario,escale a portofino de Dior,la joya invisible flor de miel de ainea,el intermedio es bandelirius de estar libre y mi olor,, el perfume de theresse de F.M este último me parece que también es el tuyo ¿verdad? Muchos Saludos.. Lavanda.

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