Oliendo historias

miércoles, 23 de septiembre de 2015 6 comentarios

El domingo, fui al cine a ver una película del Zinemaldia y al llegar a la plaza de Zuloaga (la película era en los Cines Príncipe) media hora antes del comienzo, me encontré con una cola que daba toda la vuelta a la plaza. Vale que era la cola para cuatro salas, pero en serio, impresionaba. Y en vez de sentirme molesta, me sentí orgullosa de que la gente se vuelque tanto y que aunque sea por unos días, vayamos en masa a ver cualquier película que nos pongan delante.

Lo bonito del Festival es que se palpa en toda la ciudad. Las calles se llenan de carteles, de gente acreditada que lo mismo habla en inglés, en francés o en chino, de caras conocidas y como hemos dicho, de ciudadanos que cuadran su agenda para ver la mayor cantidad de películas que puedan. En los bares se habla de cine y en la prensa no se escribe de otra cosa, los escaparates se decoran para la ocasión y claro, nosotras no podíamos ser menos.


Así, hace unas semanas se nos ocurrió una bonita idea junto con la librería Garoa, elegir algunas novelas que se han llevado al cine y ponerles olor, perfume. Después de algunos días de deliberar, éstos fueron los elegidos: Moby Dick de Herman Melville, Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, Ana Karenina de Lev Tolstoi, Lolita de Vladimir Nabokov y La joven de la perla de Tracy Chevalier (que casualmente, la película protagonizada por Colin Firth y Scarlett Johansson, ganó el premio a Mejor Fotografía en el Zinemaldia del 2003). 

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